Edward Kael

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Detalles

  Alineamiento. Neutral bueno

  Apariencia. Estatura media, Cabello Negro, Ojos Marrones con algunas cicatrices en el rostro, lleva un poncho negro sobre una camisa blanca y siempre con una pequeña sonrisa picara en su rostro.

  Edad. 23

  Idiomas. Común, Élfico, Thieves Cant.

Trasfondo: Cazarrecompensas

Antes de convertirte en aventurero, tu vida ya estaba llena de conflictos y emoción, pues te ganabas el sustento persiguiendo a personas a cambio de dinero. Pero, a diferencia de quienes recogen recompensas, no eres un salvaje que sigue a una presa cruzando la naturaleza. Estás relacionado con un comercio lucrativo en el lugar en el que resides, trabajo que a diario pone a prueba tus habilidades e instintos de supervivencia. Además, no estás solo como lo estaría un cazarrecompensas en la naturaleza. Habitualmente interactúas tanto con la subcultura criminal como con otros cazadores de recompensas y conservas contactos en ambos ambientes que te permiten triunfar. Quizá seas un cazador de ladrones astuto, que acecha en los tejados para capturar a uno de los muchísimos rateros de la ciudad. Puede que seas alguien con los oídos abiertos en la calle, un individuo que sabe qué se traen entre manos los gremios de ladrones y las bandas callejeras. O quizá seas un cazarrecompensas con máscara de terciopelo, alguien capaz de infiltrarse en la alta sociedad y los círculos negros para atrapar a los crimina les que se aprovechan de los ricos, sean carteristas o estafadores. La comunidad en la que llevabas a cabo tus negocios tal vez fuera una de las mayores metrópolis faerunenses (como Waterdeep o Puerta de Baldur) o un lugar menos poblado (como Luskan o Yartar). Sirve cualquier lugar lo suficientemente grande como para tener un flujo continuo de presas potenciales. Como miembro de un grupo de aventureros, quizá descubras que es más complicado servir a tus intereses personales cuando no encajan con los objetivos del resto. Por otra parte, puedes hacer caer a objetivos mucho más imponentes con la ayuda de tus compañeros.

Rasgo: Oídos atentos

Sueles estar en contacto con personas de la clase social en la que se mueven las presas que has elegido. Estos individuos pueden estar asociados al mundo criminal, pertenecer al pueblo llano o ser miembros de la alta sociedad. Esta conexión se manifiesta en forma de un contacto en cualquier ciudad que visites, alguien que te informa sobre las personas y los lugares de la zona.

Características

  Rasgos de personalidad. Prefiero hacer un nuevo amigo que un nuevo enemigo. La primera cosa que hago en un lugar nuevo es tomar nota de las ubicaciones de todo lo valioso, o dónde podrían estar ocultas dichas cosas.

  Ideales. Honor. No robo a otros de mi grupo. (Legal) Redención. Hay una chispa de bondad en todos. (Bueno)

  Vínculos. Alguien que amaba murió a causa de un fallo que cometí. No volverá a pasar.

  Defectos. Tengo un "algo" que revela cuándo estoy mintiendo.

Competencias

  Competencia con habilidades del trasfondo. Persuasión y Sigilo

  Competencia con equipo del trasfondo. Herramientas de ladrón y Set de juego

Posibles Plot-Points

Cosas de master shu

Historia

Desde chico, Edward Kael soñaba con ser como su padre: un soldado firme, valiente, y honorable. En el pueblo de Tronvail, los hijos de campesinos querían espadas de madera, pero Kael entrenaba con una de verdad, oxidada y pesada, regalo de su padre cuando cumplió los doce. No era solo admiración: Edward quería proteger. Proteger a los suyos, a los justos, a los que no podían levantar una espada. A los 18 se alistó en el ejército del reino, y durante un tiempo creyó estar haciendo lo correcto. Pero la guerra no era como en las historias. Fue durante una operación encubierta en una aldea que se suponía aliada que todo cambió. Una orden maldita, una retirada tardía, y alguien a quien Edward quería y apreciaba —un compañero, un hermano de armas, quizás algo más— murió por obedecer en lugar de pensar. Edward desertó esa misma noche. Ni honor, ni patria, ni bandera. Solo una certeza: nunca más seguiría órdenes de gente que duerme lejos del campo de batalla. Desde entonces vive por su cuenta, trabajando como cazarrecompensas. No por codicia, sino porque le permite hacer lo que considera correcto. Solo va tras criminales con sangre en las manos, esclavistas, corruptos, asesinos. En los callejones, entre los muros de ciudades podridas o cruzando desiertos, Kael hace su trabajo con precisión. Observa, investiga, interroga. Entra rápido, actúa con fuerza, y se va sin hacer espectáculo. No es un asesino, pero no se tiembla el pulso. Si un objetivo puede ser llevado con vida, lo hará. Si no… nadie más sufrirá por su culpa. Edward no encaja en la imagen clásica del héroe. Tiene una sonrisa fácil y una lengua aún más rápida. Sabe usar el sarcasmo como escudo, y muchas veces se mete en problemas por hablar antes de pensar. Pero cuando la situación se pone seria, él también lo hace. Es leal, valiente y mucho más observador de lo que aparenta. Detrás de su actitud relajada hay alguien que siempre está midiendo riesgos, salidas, y mentiras. Tiene un encanto natural. No presume ni coquetea abiertamente, pero sabe cuándo sonreír, cuándo callar, y cuándo decir justo lo que el otro quiere escuchar. Eso lo hace muy eficaz para hablar con contactos, manipular criminales, o desarmar conflictos antes de que se derrame sangre. Edward sigue siendo un viajero solitario. Su espada siempre está afilada, y sus contactos en las tabernas, prisiones y mercados negros lo mantienen informado. A veces duerme bajo un techo, otras veces en la intemperie. Nunca se queda demasiado tiempo en un mismo lugar, salvo que haya una buena razón… o alguien necesite ayuda y no tenga con qué pagarla. En el fondo, no quiere fama, ni fortuna. Solo quiere que las buenas personas no mueran olvidadas. Y si él puede evitarlo, aunque sea por un rato, entonces su espada vale la pena. A pesar de su vida errante, nunca olvidó de dónde vino. Cada tanto, regresa a Tronvail, deja unas monedas en casa, pregunta por su familia en voz baja, y se va antes del desayuno. No quiere preocuparlos. No quiere que lo vean con la armadura ajada y los ojos cansados.